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Durante mucho tiempo, se creyó que nacemos con una determinada cantidad de neuronas y que este número iba disminuyendo a medida que el cerebro se va deshaciendo de las redes que no utiliza. Las últimas investigaciones en NEUROGÉNESIS han comprobado que el sistema nervioso sigue generando nuevas neuronas y células gliales a lo largo de la vida, con lo cual hay grandes expectativas para la potenciación de las capacidades cerebrales.

Hemos entrado de lleno en la “revolución de las neurociencias”; hemos comenzado una era en la que sus avances y aplicaciones se extienden a los más diversos campos de la actividad humana y, muy especialmente… a nuestra vida cotidiana.

Hemos comenzado una etapa en la que el desarrollo de las capacidades cerebrales está al alcance de todos.

En cualquier profesión, en cualquier actividad, incluso en el día a día, se abre un abanico infinito de posibilidades de desarrollo de las habilidades que necesitamos para trabajar, crecer intelectualmente, relacionarnos con los demás y vivir en armonía, tanto con el entorno como con nosotros mismos.

Afortunadamente:

  • El cerebro con el que venimos al mundo no es algo fijo, algo que nos viene dado y no se puede cambiar.
  • El cerebro es totalmente maleable.
  • Debido al maravilloso fenómeno de la neuroplasticidad, todos podemos alcanzar altos grados de desarrollo siempre que exista la decisión de hacerlo.

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Los seres humanos venimos al mundo con una determinada cantidad de neuronas, unos cuantos millones (aún no se sabe la cifra a ciencia a cierta). El entramado cerebral se va creando en función de los estímulos que recibimos, esto es:

A medida que vamos aprendiendo o incorporando nuevas experiencias, se va reorganizando nuestro entramado neuronal, y esto sucede ¡segundo a segundo!

Por ello subrayo con frecuencia que “nuestra experiencia no es lo que nos ocurre”, es “lo que hacemos con lo que nos ocurre”, porque hablar de capacidades cerebrales no significa hablar solamente de capacidades intelectuales, como velocidad de procesamiento de la información, memoria o inteligencia creativa. Significa también, y esto es muy importante, hablar de emociones.

En este sentido, las últimas investigaciones no dejan lugar a dudas: las mejores decisiones que tomamos en la vida (en contra de lo que se pensó durante muchos años) tienen una base emocional-metaconsciente, y las funciones ejecutivas del cerebro (que son las que necesitamos para razonar, planificar, elegir cursos de acción) no pueden operar a pleno sin un adecuado liderazgo emocional.

Por ello, desarrollar capacidades cerebrales involucra no solo un conjunto de herramientas y ejercicios prácticos de entrenamiento neurocognitivo, como los vinculados a la atención, la concentración o la velocidad mental. Involucra también un trabajo sistemático y constante para alcanzar el propio liderazgo emocional y vivir mejor.

 

Los viejos mitos que hay que derribar

Las creencias erróneas sobre el funcionamiento del cerebro son de larga data y no siempre proceden de los legos. Por ejemplo, para quienes adherían a la Frenología  –una corriente del siglo XIX considerada hoy una pseudociencia-  las protuberancias de la superficie del cráneo reflejaban ciertos rasgos de personalidad.

Como puede imaginar, gran parte de la comunidad científica no se tomó en serio las afirmaciones de los frenólogos, sin embargo, uno de los libros que publicaron (en 1827) ¡vendió más de cien mil ejemplares!

En el Siglo XXI, y aun cuando las investigaciones en neurociencias se plasman en libros accesibles para todos, se difunden a través de la prensa, la radio y la televisión, y se publican en revistas y sitios de internet accesibles a cualquier interesado, continúan circulando verdades que no son tales. Veamos algunas de ellas.

·       Los seres humanos utilizan sólo el 10% de su cerebro

He puesto esta creencia en primer lugar porque parecería formar parte de cierto saber popular. En realidad, me ha sorprendido la cantidad de personas a las que les he oído decir que si el hombre utilizara aunque sea el 50% de su cerebro sería infinitamente más inteligente, lo cual constituye un verdadero desacierto, de hecho, si un individuo utilizara sólo el 10% de su cerebro no podría ni siquiera dar un paso.

Tengamos presente que en todas las actividades que se realizan, aún en las más simples, intervienen múltiples áreas sensoriales, cognitivas y motoras debido a que un estímulo que active una red neuronal, activará otras en milisegundos.

Por lo tanto, cada experiencia humana, consciente o metaconsciente, pone en marcha un conjunto de movimientos que el cerebro jamás podría llevar a cabo si utilizara sólo un 10% su capacidad.

·       La inteligencia se hereda

Como la inteligencia y otras habilidades mentales dependen de la estructura fisiológica del sistema nervioso, y el cerebro, como otros órganos, está sujeto a las influencias genéticas, muchas personas la consideran una capacidad hereditaria y, lo que es más peligroso, creen que algunas razas son más inteligentes que otras.

Precisamente, uno de los libros más polémicos que se han escrito sobre el tema es The Bell Curve, de Hernstein Murray, cuya pretensión fue demostrar el 60% del cociente intelectual está inscripto en los genes y que sólo el 40% es consecuencia del medio ambiente. Como los datos en los que se basaron revelaban un cociente intelectual más alto en los blancos con relación a los negros, subyacía también un componente racista en el análisis.

Recuerde:

Si bien todo ser humano hereda un patrón único de los genes de sus padres, éste es un componente de base, ya que el desarrollo de su inteligencia dependerá  de los estímulos que reciba del entorno y, fundamentalmente, de lo que él haga para incrementarla y potenciarla.

·       El cociente intelectual revela el nivel de inteligencia

El cociente intelectual (CI) es una puntuación que se obtiene luego de aplicar un conjunto de test estandarizados para medir las habilidades cognitivas de una persona con relación a otras de la misma edad. Por ejemplo, un individuo que participe en una búsqueda laboral puede obtener un resultado alto, sin embargo, ello no siempre es indicador de un buen desempeño futuro. Algo similar puede en sentido inverso.

Por ejemplo, en los Estados Unidos se han hecho investigaciones sobre personas que obtuvieron puntajes bajos en el Scholastic Assessment Test (SAT) y en el American Collage Test. Sin embargo, han desarrollado una carrera profesional exitosa.

En Alemania, un estudio realizado por la consultora Egon Zehnder International entre cientos de ejecutivos de primer nivel de ese país, Japón y América latina, demostró que eran más proclives a triunfar quienes obtenían puntajes más altos en autorregulación emocional en comparación con quienes habían obtenido puntajes altos en cociente intelectual.

Yendo más atrás en la historia: las biografías de Einstein y Edison dan cuenta de que ninguno de los dos se destacó durante sus primeros años como estudiante y, más aún, hay grandes inventores que, para la visión clásica de lo que es una conducta inteligente, habían sido considerados retrasados mentales.

·       La agilidad mental comienza a deteriorarse a partir de los 40 años

El cerebro humano alcanza su madurez alrededor de los 30 años y,  al contrario de lo que se creía, un desarrollo pleno entre los 35 y los 40 (esto último ha sido demostrado por investigaciones recientes, entre ellas, las del Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres), siempre que existan condiciones ambientales favorables.

Por ejemplo, si un individuo de 30 años no hace nada por mantener su cerebro joven y activo, esto es, no lee, no estudia, se alimenta mal, fuma, lleva una vida rutinaria y aburrida, es altamente probable que su cerebro comience a deteriorarse a partir de esa edad.

Con el correr del tiempo, mayor será el esfuerzo que deberá hacer para aprender y recordar, ya que la memoria suele ser una de las funciones más afectadas por el sedentarismo físico e intelectual.

Recuerde:

  • Excepto que medie algún tipo de lesión, el cerebro pierde agilidad cuando no se lo utiliza.
  • Ha sido corroborado científicamente que la exigencia intelectual combinada con ejercicio físico y una alimentación adecuada evita el deterioro del sistema nervioso debido a que promueve procesos de neurogénesis y neuroplasticidad positiva.

·       El cerebro no genera nuevas neuronas a lo largo de la vida

  • El sistema nervioso continúa generando nuevas neuronas y células gliales a lo largo de la vida, incluso en edades avanzadas (neurogénesis adulta).
  • Ha sido comprobado que las actividades aeróbicas, la alimentación adecuada y un correcto equilibrio entre las horas de sueño y vigilia favorecen la neurogénesis.

Entérate más en Sacale Partido A Tu Cerebro

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