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“Consiguen adivinar lo que siente una persona observando su actividad cerebral”

El título de este apartado no es casual, tampoco pertenece al estilo de mis presentaciones.

Lo transcribí textualmente de una de las revistas científicas que recibo porque introduce y deja en claro desde el inicio lo siguiente:

Las emociones no residen en el corazón, como dicen desde hace siglos los poetas, sino en el cerebro.

 

 

Si bien esto no es una novedad para quienes nos nutrimos de los avances de las neurociencias para desarrollar nuevas aplicaciones, resulta sumamente “emocionante”… sí… ¿por qué no decirlo? enterarnos de que se ha logrado desarrollar un modelo computacional capaz de vincular patrones neuronales con determinados sentimientos

Los artífices de este trabajo extraordinario son científicos de la Universidad Carnegie Mellon, en los Estados Unidos, uno de los países más avanzados del mundo en la aplicación de tecnologías para estudiar el cerebro.

Patrones de actividad neuronal de felicidad (izquierda) y de tristeza (derecha).

Fuente: Identifying Emotions on the Basis of Neural Activation http://www.plosone.org

Combinando resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI)‎ con un equipo capaz de interpretar las señales cerebrales y vincularlas a determinadas emociones, se logró interpretar si los participantes se sentían alegres, tristes o experimentaban otro tipo de emoción mientras se observaba su actividad cerebral.
También se descubrió que hay sentimientos que dejan huellas distintas, y que estas huellas son muy parecidas entre los seres humanos.

 

Uno de los aspectos más relevantes de la citada investigación fue desarrollar una técnica que permitiera medir las emociones mientras éstas se experimentaban, para lo cual una de sus etapas consistió en generarlas en forma natural mientras los participantes observaban imágenes que desencadenaban diferentes sentimientos.

Se comprobó que era posible identificar las emociones que iban experimentando con un alto grado de exactitud y que las denominadas “huellas emocionales” no se generan en regiones específicas del cerebro, como la amígdala (una estructura sin la cual no podríamos experimentar, por ejemplo, el miedo), sino que, además, se expresan en patrones que recorren otras regiones.

La conclusión de esta investigación es que existen tres factores principales de organización de las huellas neuronales de la emoción (lo traduzco textualmente): “el valor positivo o negativo de los sentimientos; la intensidad de los sentimientos; el componente social de los sentimientos” y que, a nivel neuronal, los humanos codificamos cada emoción de manera similar.

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One Comment

  1. Lina

    Muy buenos escritos !!!

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