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Analizar las razones por las cuales una persona no es feliz es un tema que excede el marco de este trabajo. Más aún, algunos individuos llevan décadas psicoanalizándose y no han hallado una respuesta. Lo que me interesa destacar aquí es que la mayor parte de las investigaciones coincide en que un número alarmante de personas en el mundo no son felices y, lo que es peor, ¡lo han naturalizado! “Lo que se ve” (lo pongo entre comillas porque lo que pasa dentro de una persona rara vez trasciende el espacio de su mundo íntimo) es que entre quienes se definen como poco felices y no han atravesado una tragedia importante (como la pérdida de un ser querido) hay factores en común, entre ellos (el orden es simplemente enunciativo):

  • • Soledad, escasa vida social.
  • • Conflictos laborales.
  • • Aburrimiento.
  • • Rutina.
  • • Insatisfacción (con su cuerpo, con su poder adquisitivo, con su pareja, con su trabajo, etc.).
  • • Frustración (lo cual normalmente desemboca en celos y envidia).
  • • Relaciones interpersonales tóxicas.
  • • Escasos o nulos espacios de placer.
  • • Pensamientos negativos recurrentes.
  • • Baja autoestima.

Cómo lograr felicidad a través de nuestro cerebro

¿Cuáles son los denominadores comunes en las personas infelices?

No es difícil hallarlos: sea cual sea la causa (o las causas) de infelicidad, estas personas viven marginadas del placer, del goce y del deseo. La mayoría de estas personas ¡no ríe! Y el hecho de que no rían no es un tema menor. Anatómicamente, la risa provoca la activación de más de un conjunto de músculos faciales. Esta activación hace que el organismo segregue endorfina, una sustancia que, a través de un proceso químico, “fluidifica las conexiones neurales”, favoreciendo los procesos cerebrales de atención y comunicación.

Otras sustancias naturales que genera la risa son similares a la morfina: producen placer y atenúan la sensación de dolor. Al mismo tiempo, estimulan el sistema inmunológico al aumentar la actividad de los linfocitos y otras células que combaten virus y bacterias. ¿Esto es todo? No. Hay mucho más.

La risa sirve para levantar el ánimo, para estimular el sistema inmunológico, para incrementar la creatividad y la lucidez mental. Posee un efecto analgésico, crea un buen ambiente y predispone a una buena comunicación, relaja y reduce el estrés; consecuentemente, mejora la capacidad para pensar y tomar decisiones acertadamente. ¿Sus beneficios terminan aquí? Nuevamente, la respuesta es “no”. ¡También ayuda a quemar calorías! Algunos investigadores sostienen que reír 100 veces durante el día es equivalente a hacer un ejercicio aeróbico durante 15 minutos en bicicleta, lo cual no es poco. A nivel cerebral, cuando reímos se desencadena un complejo proceso que involucra tres mecanismos muy importantes: el pensamiento, el movimiento y la emoción. Cada uno de ellos activa determinadas áreas, incluyendo regiones prefrontales (involucradas en el proceso cognoscitivo y en el aprecio del humor), el área suplementaria motora (muy importante para el movimiento) y el núcleo accumbens (centro del placer). Más aún: para que el organismo comience a liberar endorfinas es suficiente con “la mueca de la risa”. No es necesario desternillarnos a carcajadas para lograr un estado de bienestar emocional. La risa también puede ser inducida en forma artificial, y no me refiero Cuando un estímulo divertido ingresa a través de los sistemas sensoriales, la respuesta física es la risa; por lo tanto, se trata de una parte de la conducta humana controlada por el cerebro.  aquí a las cosquillas sino a un experimento realizado en la Universidad de California durante el cual se verificó que al estimular por medio de electrodos un área del cerebro (denominada área motora suplementaria) se generaba una sonrisa. A medida que la estimulación se iba intensificando, los participantes pasaban a la risa y, posteriormente, a la carcajada.

Para aprovechar los efectos positivos de la risa, esta no necesariamente debe ser genuina, como la que nos provoca una película, un libro o cualquier situación divertida en la vida cotidiana, y tampoco debe ser estimulada con electrodos. Es suficiente con estirar la comisura de los labios y sonreír.

Si usted se decide a probarlo, verá que este gesto le cambia el humor (algunos experimentos dan cuenta de que solo la mueca de la risa genera liberación de endorfinas).

Recuerde:

Si usted no es feliz, seguramente ríe poco , Si usted ríe poco, está afectando el desempeño de su cerebro.

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