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Es suficiente con observar a nuestro alrededor: pareja, amigos, compañeros de trabajo, incluso a nosotros mismos, para ver con claridad que hay personas más proclives que otras a desestabilizarse emocionalmente.

Algunas lo hacen ante problemas muy importantes, como los actuales “terremotos” que provoca una crisis económica que no termina de resolverse.

Además de dañarnos físicamente, la ausencia de liderazgo emocional conspira contra nuestro rendimiento debido a que afecta las funciones ejecutivas del cerebro, que son las que necesitamos para resolver problemas de diferente complejidad y tomar decisiones acertadamente.

Otras suelen estar a los gritos por temas cotidianos que, si bien debemos reconocer que son irritantes, como un embotellamiento de tránsito que nos impide llegar a tiempo a un lugar o un ordenador que se cuelga varias veces “justo” el día que debemos entregar un informe, lo cierto es que no tienen potencial para provocar daños importantes en nuestra vida.

Lo relevante es que cualquier hecho que nos desequilibre emocionalmente actúa en un doble sentido.

Por un lado, afecta las funciones ejecutivas del cerebro, lo cual seguramente nos hará menos productivos en las actividades que desempeñemos (desde las que forman parte de nuestro trabajo hasta conducir el coche). Por el otro, puede dañarnos físicamente comprometiendo nuestra salud.

Con independencia de si el problema es o no “para tanto”, un estado de miedo, furia, odio, desesperación, pone en funcionamiento algunas estructuras del tronco encefálico que conforman el cerebro reptiliano (llevándonos a actuar en forma “primitiva”), como así también la amígdala y el hipotálamo, que son núcleos centrales del cerebro límbico, responsables del procesamiento emocional de los estímulos.

Cuando no existe autoliderazgo emocional, nuestra parte “pensante” queda directamente bloqueada.

Recuerde:


Además de traernos problemas intelectuales, laborales y sociales, y de impedirnos tomar decisiones con claridad, la ausencia de liderazgo emocional también puede afectar nuestra salud.Recuerde:

Algunas personas comienzan con problemas que son controlables, como la gastritis o la caída del cabello (observe el lector que la publicidad sobre antiácidos estomacales o productos para controlar la alopecía aumentó en los últimos años), mientras que otras pueden enfermarse seriamente, desde engordar sin freno hasta perder la vida.

Esto último puede parecer exagerado, sin embargo, la caída de las bolsas de valores (tanto en 2011 como en crisis anteriores) ha provocado paros cardíacos en algunas personas y hay hinchas de fútbol que han muerto porque su organismo no resistió la angustia desmedida a la que fue sometido durante un partido

El autoliderazgo emocional implica reconocer no sólo las emociones propias, sino también las que pueden estar experimentando los demás.

En algunas ocasiones, ello exige focalizar la atención  en el otro “mucho más” que en nosotros mismos.

Afortunadamente, estos casos son excepcionales, sin embargo, los reportes sobre el incremento de consultas médicas por estrés desde que comenzó la crisis económica mundial constituyen una señal de alarma a la que debemos prestarle la debida atención.

En cualquier caso, sea real o potencial el devenir de los acontecimientos, lo cierto es que “cuando nos tomamos las cosas a pecho” una situación de amenaza percibida dispara una serie de respuestas fisiológicas que, seamos concientes o no, impactarán sobre nuestro desempeño.

Asimismo, y lo que puede ser más grave, provoca un deterioro de nuestras relaciones, tanto en las del entorno más cercano (pareja, amigos, hijos) como con nuestros compañeros de trabajo y demás personas con las que interactuemos cotidianamente.

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One Comment

  1. Ana gutierrez

    Como solucionamos este problema si lo padecemos

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