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La práctica de un deporte constituye una de las formas de activación cerebral más completa, ya que involucra tanto la esfera cognitiva como la emocional y la motora.

Las nuevas técnicas, cuya efectividad ha sido probada por corredores de Fórmula 1, jugadores de fútbol, rugby y golfistas profesionales, entre otros, permiten mejorar el rendimiento en el campo de juego si, en forma paralela a su entrenamiento físico, se incluye un entrenamiento cerebral integrado.

En el mundo del rugby, los integrantes del equipo Los Pumas, que obtuvo el tercer puesto en el mundial de 2007, participaron de un programa integrado por diferentes ejercicios cerebrales diseñados en función de los siguientes objetivos:
–       Aumentar la velocidad de reacción ante los movimientos del balón, como así también de los movimientos estratégicos de otros jugadores.
–       Mejorar la visión periférica y el movimiento sacádico, que es la ilusión óptica que genera el sentido de la vista cuando se observa algo que se mueve en forma rápida, ya sea un objeto o una persona.
–       Aumentar de la capacidad de concentración.
–       Disminuir el estrés.

A nivel cerebral, este tipo de entrenamiento permite activar una mayor cantidad de neuronas, con lo cual se mejora no sólo la rapidez de los movimientos en el campo de juego, sino también la velocidad en la toma de decisiones.

En el ámbito del tenis se utiliza cada vez más una técnica denominada ‘Quiet eye’, que consiste en utilizar los movimientos oculares para enfocar la atención, controlando y orientando los movimientos del cuerpo mediante la vista. Al mejorar la agudeza visual, el tenista puede tomar una decisión en menos tiempo (milésimas de segundos en algunos casos) y enfocarse de manera mas eficaz en cuándo y hacia dónde va a dirigir la pelota.

Esta técnica es muy útil en la mayoría de los deportes debido a que los resultados dependen, en gran parte, de la habilidad de la vista para calcular la distancia, la dirección y el momento oportuno. Luego, el cerebro procesará los datos para traducirlos en una mayor precisión de los movimientos.

Si hablamos de fútbol, uno de los pioneros en el entrenamiento cerebral de jugadores profesionales y no profesionales es el belga Michel Bruyninckx.  Los primeros mejoraron su performance y, entre  los segundos, aproximadamente el 25% llegó a jugar en las primeras divisiones.

Estos resultados, sumados a los de otras instituciones que han implementado programas similares, corroboran que las habilidades en el deporte aumentan cuando se realiza un entrenamiento que, además de lo emocional, incluye prácticas destinadas a mejorar la percepción sensorial, la atención, la concentración, la velocidad de respuesta y las habilidades visuoespaciales.

Estas prácticas se conocen como ‘entrenamientos focalizados’ y, si bien todo programa de entrenamiento cerebral debe ser integral, las prácticas focalizadas son muy útiles para personas que necesitan mejorar o potenciar su desempeño en un campo de trabajo determinado.

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