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Neuromotivacion.

¿Qué es la motivación?
Desde la perspectiva de la psicología, la motivación es el conjunto de estímulos que impulsan a
una persona a realizar determinadas acciones y a persistir en ellas para su culminación. En
otros términos, es el impulso que inicia, guía y mantiene el comportamiento hasta alcanzar la
meta u objetivo deseado. En el ámbito de las neurociencias, se analiza el conjunto de procesos
cerebrales (cognitivos y emocionales) que determinan, en una situación dada, con qué fuerza
actúa una persona y en qué dirección encauza su energía.

En el presente artículo analizaremos el alcance de esta visión interdisciplinaria y analizaremos
los factores que, al influir significativamente en la motivación de las personas, determinan su
comportamiento en las organizaciones.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA MOTIVACIÓN
1. Las expectativas de recompensa

El sistema de recompensas del cerebro es un circuito “dopaminérgico”, responsable de gene-
rar estados de bienestar. Estos estados se almacenan en distintos sistemas de memoria e in-
fluyen en la motivación.

Si bien a veces recordamos cuáles son las experiencias que nos llevan a actuar con mucha
energía en un ámbito laboral (por ejemplo, el reconocimiento, las expectativas de ascenso), lo
cierto es que la mayor parte de los procesos relacionados con este sistema se llevan a cabo en
forma metaconciente.

Un estudio reciente, utilizando fMRI1, corroboró esta afirmación: las personas aumentaban su
esfuerzo si sabían que obtendrían un beneficio, incluso a nivel no consciente. Al analizar una

zona del cerebro, el pallidum ventral (relacionada con la motivación y la recompensa), se des-
cubrió que se activaba ante esta posibilidad enviando mensajes a las regiones motoras.

En síntesis:
Las neurociencias modernas han corroborado que el cerebro humano es capaz de transformar

las expectativas de recompensa en un mayor compromiso laboral, incluso en el nivel no con-
ciente.

Ahora bien ¿qué ocurre cuando las expectativas no son favorables, por ejemplo, cuando un
empleado se encuentra ante una situación de posible pérdida de dinero o cuando escucha
“rumores” de reestructuración? Recientemente, una investigación

demostró que en estos casos el cerebro reacciona de la misma forma que cuando percibe un riesgo inminente de sufrir un daño físico: la conducta es defensiva e inmediata.

Tal como imaginará el lector, hay una gran cantidad de investigaciones que corroboran estas
afirmaciones. Nuestro objetivo, en el presente trabajo, es seleccionar sólo algunas con el fin de
que quienes tienen a la conducción de equipos de trabajo tengan en claro que la aplicación de
las neurociencias al estudio de la motivación es de enorme relevancia.

Afortunadamente, el gran dinamismo que se observa en el esfuerzo por conocer las estructu-
ras cerebrales que intervienen en la predicción de la recompensa posibilita desarrollar estrate-
gias de activación del sistema motivacional que guíen la conducta hacia un mayor rendimiento.

En síntesis:
 En las organizaciones, las personas tienden a adaptar su conducta con
relación a una expectativa de recompensa.
 Las neurociencias modernas permiten analizar cómo funcionan estos
mecanismos a nivel cerebral.
 Las expectativas de recompensa activan neurocircuitos relacionados
con la motivación, aunque no seamos concientes de ello.
2. La fatiga mental

La fatiga es el efecto que experimenta toda persona que realiza una actividad cognitiva duran-
te un tiempo prolongado, mayor a una hora y media, sin descanso (Loris, M. et al 2005).

A nivel cerebral, la fatiga disminuye la actividad del cíngulo anterior, con lo cual se altera nega-
tivamente la focalización en la tarea, el rendimiento, la iniciativa, el impulso para la toma de

decisiones y la motivación, favoreciendo la distracción y disminuyendo los niveles de dopamina
en el cerebro (Boksem, M. et al 2005).

 

Dado que el cíngulo anterior también está implicado en otras funciones importantes, entre ellas, atención focalizada-dividida, modulación del procesamiento cognitivo y emocional, intencionalidad, pensamientos optimistas, iniciación de acciones, actividad exploratoria y moni-
toreo de errores, no hay dudas de que es necesario implementar procesos que minimicen el riesgo de fatiga laboral.

Uno de los efectos más dañinos de la fatiga está relacionado con la atención y la consolidación de la memoria. Esto fue confirmado por un estudio que examinó el mecanismo de recompensa con relación a la motivación y sus efectos en la consolidación de la memoria

Partiendo de un incentivo económico, se asignó una ganancia para distintas tarjetas que las

personas debían memorizar. Aquellas que participaron en la investigación recordaron en ma-
yor medida las tarjetas que tenían un alto valor de recompensa al ser memorizadas.

Las neuroimágenes permitieron observar que, cuando esto sucedía, se activaba el área teg-
mental ventral, el núcleo accumbens y el hipocampo, y que una mayor activación en estas regiones predecía una mejora notable en el recuerdo.

En definitiva, ya no caben dudas sobre la necesidad de implementar sistemas para que las per-
sonas descansen y puedan “reiniciar” su cerebro. Sin duda alguna, las pausas para “un café, los cortes para una caminata, una siesta energética o un espacio para el gym, entre muchas
otras alternativas, posibilitan una puesta a punto del sistema neurológico y contribuyen no
solo a un mayor rendimiento, sino también al aumento de los niveles de motivación como
resultado de la activación del sistema de recompensas.
La percepción de injusticia
En 1982, los economistas Güth, Werner, Schmittberger y Schwarze diseñaron un experimento
para estudiar la cooperación y el altruismo en la conducta humana.
El experimento, que se conoce como “el juego del ultimátum”, involucra dos individuos, el A y
el B. El individuo A decide cómo se repartirá una cantidad de dinero, en este caso $100, por
ejemplo, $80 para él y $20 para el individuo B.

Este último es quien decide aceptar o rechazar la propuesta de reparto. Si la acepta, cada uno se lleva la cantidad propuesta, si la rechaza, ambos individuos reciben $0. Si el individuo B tu-
viera una conducta genuinamente racional y tratara únicamente de maximizar su ganancia, debería aceptar cualquier mínima oferta, puesto que rechazandola estaría perdiendo dinero.
Sin embargo, se podría pensar que una propuesta de reparto muy desigual podría resultar ofensiva y, por lo tanto, terminar rechazada. De hecho, esto es lo que ocurrió en los experi-
mentos realizados.

 

 

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El impacto de stress.

 

NEUROLIDERAZGO EL IMPACTO DEL ESTRÉS EN EL CEREBRO Y EN LAS ORGANIZACIONES

Constantemente hablamos de estrés.
Si midiéramos la cantidad de veces que utilizamos el término durante el día nos llevaríamos una verdadera sorpresa. Y no es para menos, las sociedades actuales son auténticos caldos de cultivo para alto niveles de estrés, consecuentemente, el mundo del tra-bajo está realmente afectado por este fenómeno cuyas consecuencias no deben minimizarse.

Día a día las neurociencias con rman que el estrés, en sus diferentes variantes de intensidad y duración, produce daños en el cerebro. Algunos son reversibles, siempre que se tome conciencia y se realice un profundo cambio de hábitos. Otros pueden ser muy graves (caso de la muerte neuronal y los accidentes cerebrovasculares).

Además del daño que el estrés genera en el cerebro, impide pensar con claridad, destruye la motivación y la creatividad, baja la productivi-dad y, lo que es peor, las personas se enferman porque la tensión llega a tal grado de intensidad que reduce sus defensas ante enfermedades muy graves.

En otros casos (los menos) el estrés es saludable, de hecho, la respuestas huida cuando una máqui-na puede provocar un accidente en una fábrica ha salvado la vida de muchas personas. En otros (los más), cuando hay sobre carga continua de ansiedad y tensión puede resultar muy nocivo si no se controla. Por ejemplo, ha sido observado que un agente de policía puede experimentar 200 pulsaciones por minuto en 3 décimas de segundo durante una persecución. Ahora bien, ése es su traba-jo y tiene una preparación y tratamiento especial para afrontarlo.

Lo llamativo es que en las empresas suelen generarse estados similares. Esto se ha detectado en épocas de crisis, cuando el llamado repentino de un gerente a uno de sus colaboradores puede llevar a éste a pensar que va a ser despedido. Si bien ambos ejemplos se corresponden con casos extremos, la sobrecarga de tensiones debe ser especialmente tenida en cuenta por el liderazgo, de hecho, una de las herramientas más fantásticas para contrarrestarla procede del neurocoaching (mucho del trabajo que se realiza se orienta a ese objetivo).


Los daños que el estrés provoca en el cerebro pueden ser leves, moderados o muy importantes. Por ejemplo, durante una investigación realizada por la Universidad de Yale (que pueden leer en la revista Biological Psychiatry) se tomaron imágenes de los cerebros de 100 personas que habían vivido momentos muy estresantes, como pérdida del trabajo, de un ser querido, incluso divorcios. Se observó menos materia gris de lo normal en el cortex prefrontal, una estructura que participa en la vida emocional, la regulación de los deseos y el control de los impulsos, lo cual puede provocar conductas inapropiadas en las personas afectadas.

También se observó que altera el funcionamiento del hipocampo, con lo cual la memoria puede formarse de manera débil y fragmentada, y que provoca la liberación excesiva de una hormona, el cortisol, como respuesta a situaciones de sobrecarga tensional. Además de afectar la memoria, en casos extremos se bloquea la corteza prefrontal, alterando la capacidad de resolución inteligente de problemas y las habilidades esenciales para razonar y tomar decisiones.

Corteza Prefrontal


Otro gran enemigo de las organizaciones y de las personas es el desencadenamiento de emociones negativas que origina el estrés, dado que ello repercute en los pensamientos predominantes e impacta en las relaciones con los demás, provocando una especie de efecto en cadena que genera un clima de trabajo que, en casos extremos, puede llegar a ser tortuoso.

Como pueden imaginar, estos temas son simplemente enunciativos, de hecho, he seleccionado solo “algunos” de los efectos dañinos del estrés para que puedan hacerte una idea sobre la importancia que tanto los líderes como las personas deben prestarle a este tema y tomar cuanto antes la sartén por el mango, de hecho, además del ejercicio físico, el cambio de hábitos y la alimentación, las neurociencias modernas proporcionan un conjunto de recursos otrora impensables para ayudar a contrarrestar los efectos nocivos del estrés.

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El género en el cerebro.

 

El GÉNERO EN EL CEREBRO

Diferencias neurológicas que influyen en el liderazgo y la conducta 

Iguales y diferentes.

El punto de partida Las diferencias neurofisiológicas entre el cerebro masculino y el femenino son notables, y si bien no es posible afirmar que de ellas depende la eficacia en los ámbitos laborales, de hecho, constantemente repito que la inteligencia y el talento o, a la inversa, la ineptitud y la mediocridad no tienen género, resulta interesante estudiar las condiciones que predisponen tanto al hombre como a la mujer para procesar la información de una forma determinada y, posteriormente, decidir y actuar en consecuencia.

En líneas generales, no se puede afirmar que exista un cerebro unisex, ya que hombres y mujeres nacen con circuitos que los caracterizan como pertenecientes a uno u otro género. Así lo expresa la Dra. María Gudín en su libro Cerebro y afectividad: “No tenemos un cerebro unisex, sino que es masculino o femenino desde el desarrollo embrionario. La diferenciación sexual entre hombre y mujer se produce a nivel genético desde el momento del desarrollo embrionario. Son los genes, XX para la mujer y XY para el hombre, los que van a iniciar la diferenciación sexual”.

Como vemos, las primeras diferencias entre el cerebro del hombre y la mujer se inician en el ámbito intrauterino. Ello ocurre a las 8 semanas de gestación. Antes, los embriones masculinos y femeninos son prácticamente iguales. El desarrollo de las características masculinas está determinado por un gen que es exclusivo del cromosoma Y, que genera la transformación de las gónadas del embrión en testículos. Si este cromosoma no está presente, se desarrollan los ovarios. A partir de la semana 8, la acción de las hormonas sexuales causa la diferencia de género en el cerebro, tanto en la morfología como en las funciones, por ello, hombres y mujeres nacen con circuitos que los caracterizan como tales. Estas diferencias no tienen relación alguna con la inteligencia, sino con la forma de percibir y procesar la información sensorial que ingresa al cerebro.

Los especialistas en el tema sostienen que el sexo determina diferencias en el comportamiento y que las más evidentes tienen que ver con el sistema endócrino, ya que si bien hombres y mujeres segregan andrógenos (hormonas masculinas) y estrógenos (hormonas femeninas), lo hacen en cantidades diferentes, por lo tanto, un tipo de hormona predomina sobre el otro en cada sexo. Como el sistema hormonal tiene una enorme influencia en la morfología cerebral, el cerebro masculino se organiza de manera diferente del femenino, lo cual conlleva un procesamiento distinto de la información que impacta en la emotividad, la conducta y la toma de decisiones.

Así lo expresa el reconocido científico español Francisco Rubia al analizar el rol de la testosterona (hormona masculina): “la influencia hormonal es básica a la hora de conformar el mapa cerebral, y un mayor nivel de testosterona se relaciona directamente con un mayor desarrollo del hemisferio cerebral derecho, el que dependen las habilidades visuales, espaciales y geométricas, precisamente, aquellas en las que diversos experimentos atribuyen mayor capacidad promedio entre los varones” . Tanto los conocimientos actuales como las nuevas investigaciones permiten aplicar una base científica para que tanto ellos como ellas (siempre que lo deseen) puedan elegir las actividades que mejor se adapten a su potencial neuronal, contribuyendo de este modo al desarrollo de capacidades innatas y, a su vez, a mejorar su desempeño.

Implicancias en la vida laboral y en la conducta Si bien existen diferencias estructurales, químicas, genéticas, hormonales y funcionales entre ambos géneros, cabe destacar, desde el inicio, que el potencial cerebral y la capacidad de liderazgo dependen de un conjunto de factores que pueden resumirse en los siguientes grupos: anatómicos, genéticos, ambientales (en primer lugar, la familia y grupos de referencia), sociales y emocionales. Esto significa que la historia de vida de cada individuo, su formación, su origen y su cultura dejan tanta impronta en el cerebro como los factores genéticos y hormonales.

  • A su vez, y debido al fenómeno de plasticidad neuronal (el cerebro cambia constantemente como resultado del aprendizaje y la experiencia) no es posible configurar un único patrón que pueda explicar exhaustivamente por qué hombres y mujeres piensan y actúan en forma diferente en su rol como líderes, gerentes o miembros de equipos de trabajo. Lo que sí podemos hacer es identificar las variables bajo estudio y emprender un conjunto de investigaciones que brinden respuestas a los interrogantes que se plantean, por ejemplo, cuáles son las diferencias anatómicas que pueden ayudarnos a comprender por qué hombres y mujeres tienen estilos de liderazgo tan diferentes. De momento, y con el objetivo de introducir al lector en el tema, seleccionaré algunas de las diferencias identificadas por la neurobiología :
  •  La capacidad para memorizar es mayor en el cerebro femenino, principalmente la fijación de recuerdos con contenidos emocionales. Durante una investigación dirigida por Thomas Crook (uno de los principales especialistas en el mundo sobre el deterioro de la memoria) en la que participaron más de 50.000 personas, las mujeres revelaron mayor capacidad para recordar listas, como así también para asociar el nombre de una persona con su rostro. También ha sido comprobado que la mujer puede evocar recuerdos emocionales más rápidamente que el hombre y que los fija con mayor permanencia en el tiempo.
  • La amígdala según el género La amígdala desempeña un rol activo en la vida emocional de ambos sexos y es más grande en el cerebro masculino. Sin embargo, ante estímulos de contenido idéntico o similar, tiene mayor activación en el cerebro femenino.  Por ejemplo, en un experimento en el que se estudió la activación cerebral en un grupo expuesto a estímulos visuales de contenido emocional neutro o negativo, los primeros eran recordados más vívidamente por las mujeres. En otra investigación se analizó la activación cerebral mientras participantes de ambos sexos miraban videos con dos tipos de contenidos: aversivos y neutrales. La respuesta femenina fue más intensa en el caso de los aversivos (en las mujeres se activaba en mayor medida la amígdala izquierda, mientras que en los hombres se activaba la amígdala derecha). Cabe señalar que en las mujeres el nivel de actividad en la amígdala izquierda se correlaciona fuertemente con la probabilidad de que el evento emotivo sea recordado, mientras que la actividad en la amígdala derecha no está relacionada con la fijación del recuerdo. Asimismo, en el cerebro femenino las regiones involucradas en la reacción emocional coinciden con las áreas que participan en la codificación de la memoria episódica, lo cual contribuye a explicar por qué la mujer tiene mayor facilidad para evocar recuerdos emocionales con mayor intensidad y detalle vivencial que el hombre.
  •  El cerebro de la mujer está mejor estructurado para la empatía emocional (que es una condición imprescindible para liderar), mientras que el masculino es más eficiente en lo relacionado con el pensamiento lineal y sistémico. La empatía emocional se puede observar con mucha claridad en las mujeres desde que son muy pequeñas: las niñas que aún no han cumplido un año captan los estados de angustia o tristeza de otras personas más que los varones y ello se refleja en su conducta. Una de las estructuras cerebrales más importantes en la formación de la memoria, el hipocampo, tiene un mayor tamaño en el cerebro de la mujer, como así también los circuitos cerebrales que registran la observación de las emociones de los demás. Esta configuración morfológica hace que, en promedio, las mujeres tengan mayor facilidad para expresar sus emociones y, a su vez, mayor capacidad para recordar en forma minuciosa los episodios con carga emocional. Normalmente se acercan y actúan cariñosamente con quienes perciben que están tristes o angustiados. En el caso de los recién nacidos, las niñas responden más que los varones cuando escuchan los llantos de otros bebés. Esta aptitud natural (el cerebro femenino es superior al masculino en la cantidad de neuronas espejo, por lo tanto, es más empático y más comunicativo) también puede explicar el efecto de contagio emocional que se observa entre mujeres.
  •  El cerebro masculino muestra superioridad en el desarrollo de las áreas visuoespaciales Si bien este desarrollo ha sido observado con neuroimágenes, la superioridad del hombre en estas habilidades también ha sido corroborada mediante investigaciones sobre la rotación mental y el manejo de habilidades de ubicación y percepción espacial de los objetos. Durante una investigación, se observó que las mujeres necesitan más tiempo que los hombres para darle forma a los objetos mentalmente. Si bien llegaban acertadamente a la respuesta, necesitaron más tiempo para hacerlo. Esta característica neurobiológica (que algunos especialistas consideran resultado del fenómeno de neuroplasticidad asociado a la evolución) le otorga ventaja a los hombres para las actividades que requieren del pensamiento analítico relacionado con el procesamiento de este tipo de información, caso de los controladores aéreos, por ejemplo. También demostraron superioridad para interceptar proyectiles o dirigirlos hacia el blanco. En el caso de la interpretación de mapas, se comprobó que el hombre es más veloz debido, precisamente, a su habilidad visuoespacial.
  •  Las mujeres tienden a utilizar los dos hemisferios cerebrales ante tareas complejas Este patrón de actividad explicaría por qué tienen una visión más abarcativa de una situación determinada, y los hombres, una visión más focalizada. Si nos concentramos en el análisis de la configuración neuronal, podemos inferir que la mujer contemplará mayor variedad de fundamentos a la hora de analizar alternativas porque está dotada biológicamente para incorporar mayor cantidad de “insumos” (datos, experiencias, información). Por ejemplo, ante una expresión sencilla: ”este objeto es un lápiz de color rojo”, el hombre asume rápidamente que es de color rojo, no azul, y que sirve para escribir. La mujer puede pensar: “… es de color rojo, no azul, sirve para escribir… mejor que sea rojo, que es el color preferido de los chinos y con ellos tenemos la reunión el martes. Además, es un color agresivo mientras que el azul es frío, sí, debería hablar con el arquitecto para que modifique la decoración del salón, hay demasiado azul en los tapizados… etcétera.
  •  Las zonas cerebrales relacionadas con el impulso sexual son 2,5 veces mayores en el cerebro masculino Esta diferencia morfológica, en términos de los especialistas, explica porqué los pensamientos sexuales están más activos en el cerebro masculino que en el femenino. Se calcula que la diferencia puede ser de 4 a 1 en un día y ello influye en la percepción, consecuentemente, en la construcción de la realidad.
  •  Las zonas cerebrales relacionadas con la agresión son mayores en el cerebro masculino Esta diferencia, sumada a las influencias culturales, puede explicar por qué razón son más comunes las peleas a nivel corporal entre hombres, que suelen resolver sus conflictos de ese modo, y por qué los líderes masculinos se manejan con más comodidad cuando las luchas competitivas entre empresas son feroces. Sin duda, el componente biológico ayuda a entender las tendencias de ambos sexos hacia determinadas conductas y facilita la selección de las personas más adecuadas para el estilo de liderazgo que una organización necesite en el momento que esté atravesando.
  •  La mujer nace especialmente dotada para el desarrollo de habilidades de sociales y de comunicación La facilidad de la mujer para comunicarse se revela en los primeros tres meses de vida, en el que su capacidad de contacto visual y observación de rostros (que se considera una habilidad innata) crece en un 400%.

En los varones, las zonas cerebrales relacionadas con esta habilidad, como así también las que se       ocupan de captar las expresiones en los rostros y percibir tonos emocionales en las voces no se desarrolla en forma tan temprana. Asimismo, la abundancia de testosterona durante el desarrollo puede explicar por qué quedan afectados algunos neurocircuitos relacionados con las habilidades para desarrollar relaciones sociales. Algunos científicos atribuyen a las diferencias cerebrales el hecho de que el estilo de comunicación e interacción del hombre sea tan diferente al de la mujer.

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La necesidad de Elegir.

 

La necesidad de elegir:  desde la niñez a la adultez avanzada

¿Inglés, alemán o ambos? ¿Casa o departamento? ¿Avión o TGV? Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir estamos tomando decisiones y lo hacemos en todos los órdenes de la vida. Desde elegir la marca de café y los alimentos para el desayuno hasta casarnos, divorciarnos o invertir en propiedades importantes. A veces, decidir es simple; no hay mucho para pensar cuando, por ejemplo, vamos a comprar un abrelatas. Otras, el proceso es complejo y puede convertirse en una preocupación importante. Afortunadamente, el conocimiento previo y la experiencia reorganizan los circuitos cerebrales y agilizan el proceso de toma de decisiones cuando éstas son complejas , y lo mismo sucede con los mecanismos emocionales, que son mucho más potentes de lo que se creía.

En cualquier caso, esto es, desde elegir entre tostadas con mermelada light o una porción de torta para el desayuno, o entre Madrid o Barcelona para vivir, el proceso de toma de decisiones pone en juego numerosos procesos cognitivos y emocionales que se activan por debajo del umbral de conciencia. Con relación a los emocionales, ya hay suficientes pruebas como para inferir que, al contrario de lo que se pensaba, no nos “nublan la razón” sino todo lo contrario: actúan positivamente, guiando los procesos de toma de decisiones desde las profundidades de la mente. Obviamente, quedan fuera de esta categorización quienes se alteran por cualquier cosa, se enojan o se angustian con facilidad. De hecho, las personas proclives al mal humor, como así también las que se desestabilizan ante una situación que provoque pequeños cambios, no pueden pensar con claridad y es común que tarden mucho o se arrepientan luego de haber tomado una decisión, por ello es tan importante que incorporen las nuevas técnicas de automonitoreo de emociones, ya que ello no solo las ayudará a decidir mejor y más rápido, también mejorará su calidad de vida. Decisiones simples versus decisiones importantes El consumo de energía cerebral Cuando la decisión que vamos a tomar es compleja, aumenta el consumo de energía cerebral debido a la exigencia que recae sobre las funciones ejecutivas del cerebro, y terminamos agotados. Uno de los mejores ejemplos es el de los corredores de Fórmula I, que además de un gran esfuerzo físico (que no vemos) realizan un gran esfuerzo mental. Es suficiente con observar por televisión lo que ocurre durante una de estas carreras (cuando la cámara está colocada en el coche del piloto) para comprobar que las funciones ejecutivas de estos deportistas realmente no tienen tregua, y tampoco su cuerpo.

Los cambios fisiológicos (como el aumento del ritmo cardíaco y la sudoración) revelan claramente el componente emocional asociado a cada decisión que toman, ya que ponen en juego no solo la carrera, sino también su propia vida, por ello muchos deportistas están incorporando técnicas de entrenamiento cerebral. Si bien este ejemplo corresponde a un caso extremo, todos los coachees pueden aprovechar e incorporar las técnicas de autoliderazgo emocional que se aplican en los gimnasios cerebrales, ya que están diseñadas para que interactúen armónicamente los dos sistemas que se ponen en funcionamiento: el sistema emocional (comandado por la amígdala y otras estructuras del sistema límbico) y el sistema racional, reflexivo, con asiento en la corteza prefrontal.

La importancia del cerebro emocional en la toma de decisiones del coachee Durante muchos años, se privilegió el pensamiento racional, tratando como “algo” separado el cuerpo y las emociones. Sin embargo, las neurociencias han demostrado innumerables veces que los mecanismos emocionales guían la toma de decisiones, más aún, se considera que cuando sus componentes están ausentes aumenta la probabilidad de que nos equivoquemos.

cada vez que decidimos intervienen numerosos factores que el coachee debe conocer con la mayor profundidad posible. De hecho, gran parte de nuestra sabiduría emocional se asocia con las inscripciones que traemos en el cerebro como resultado de la evolución -por ejemplo, el miedo nos impulsa a alejarnos del peligro y garantiza nuestra supervivencia-, como así también con los marcadores somáticos, que le facilitan al cerebro la tarea de elegir una entre dos o varias alternativas, especialmente cuando está involucrada la memoria episódica. Por lo tanto: Una de las habilidades más importantes del coach reside en ayudar al coachee a reconocer los marcadores somáticos que influyen en cada decisión que toma. Ello se logra mediante un trabajo sistemático que le permita traer al consciente las experiencias pasadas que tienen enorme influencia en su presente debido a que están latentes en las profundidades de su cerebro.

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Practicas de Neuroliderazgo.

Pistas a través de las palabras

Las palabras que el interlocutor utiliza revelan su sistema de representación sensorial y dejan entrever cuál es el dominante.

Por ejemplo, imagine que durante la mañana se reúne con tres de sus asistentes y éstos le dicen:

  1. No veo las ventajas de hacer un acuerdo con este proveedor.
  2. Prefiero escuchar lo que el cliente me dice, luego le presentaré el informe para tomar una decisión.
  3. Estos sillones son demasiado rústicos, deberíamos cambiarlos.

 

En cada una de estas tres expresiones aparecen pistas muy importantes. El primer interlocutor es visual (utiliza palabras visuales), el segundo es auditivo (términos que reflejan sonido) y el tercero kinestésico (relaciona sensaciones táctiles). Estas pistas, junto a las que surgen de los movimientos oculares, proporcionan pautas más seguras para crear una estrategia de comunicaciones efectiva.

 

Aplicaciones prácticas en neuroliderazgo

La secuencia de claves que proporciona el interlocutor constituye la base del desarrollo de la estrategia comunicacional del líder, dado que le permite establecer un clima de confianza desde el inicio.

Usted puede comenzar practicando con alguien de su círculo cercano sin que él o ella lo sepan: observe su lenguaje, el movimiento de los ojos. No creo que le lleve mucho tiempo detectar sus preferencias sensoriales. Tenga presente que cuando comunicamos utilizamos todos los medios a nuestro alcance (verbales y no verbales), sin embargo, siempre hay un sistema que predomina.

A continuación listamos otras pistas que lo ayudarán a detectar los sistemas de representación sensorial de sus interlocutores.

 

PERSONA

PREFERENTEMENTE

VISUAL

PERSONA

PREFERENTEMENTE

AUDITIVA

PERSONA

PREFERENTEMENTE KINESTÉSICA

 

      Habla rápido.

Mira a los ojos en forma directa.

Gesticula hacia arriba, como dibujando en el aire.

Utiliza palabras visuales.

Postura rígida.

Respiración rápida y acelerada.

Voz aguda de ritmo rápido y entrecortado.

      Habla como escuchando por teléfono.

Generalmente no mira a los ojos.

Tiende a mover la cabeza hacia el costado y a mover los brazos.

Elige palabras que reflejan sonidos.

Postura relativamente distendida.

Respiración homogénea con movimientos rítmicos.

Tonalidad melódica y agradable.

      Habla lentamente y en forma pausada.

Mira hacia abajo y a la izquierda.

Se mueve con soltura en forma distendida.

Elige palabras que reflejan sensaciones.

Su postura es como la de El Pensador, de Rodin.

Respiración profunda que arranca desde el estómago.

Tonalidad profunda.

 

Sugerencias:

Realice esta práctica con personas de su entorno, antes de implementarlas con gente de su equipo de trabajo, clientes con los que deba negociar, pares, socios o superiores.

Tenga presente que estas técnicas son aplicables en todos los ámbitos de la comunicación humana interpersonal:

  1. Detecte si su interlocutor es visual, auditivo o kinestésico: observe sus movimientos oculares, escuche lo que le dice y cómo lo dice; preste mucha atención a sus gestos y a sus posturas.
  2. Una vez detectado, utilice el mismo sistema de preferencia comunicacional.
  3. Utilice técnicas para desarrollar su sensibilidad. Recuerde que ello potenciará no sólo su capacidad comunicativa, sino también la perceptiva.
  4. Indague cuáles pueden ser las limitaciones y el potencial de las personas que lidera, y a partir de allí elabore una estrategia para comunicarse con cada una de ellas.
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Compra si, Compra no!

 

Para obtener mayor claridad sobre los contenidos y alcances del neuromarketing, y cómo éste se nutre de los conocimientos que aportan las neurociencias, es importante interiorizarse sobre lo que acontece en la realidad. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por neuropsicólogos en los laboratorios de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, contribuyó a clarificar el impacto que genera sobre el cerebro la presentación de imágenes de diferente valencia afectiva.

El equipo, comandado por el neuropsicólogo Brian Knutson, analizó la respuesta metabólica cerebral, y la respuesta comportamental subsiguiente, en quince varones heterosexuales expuestos a imágenes categorizadas según su valor emocional, a saber: imágenes de connotación positiva, imágenes de connotación negativa, e imágenes de connotación neutra.

El interés de los investigadores se centró en una estructura del cerebro conocida como núcleo accumbens, ubicada en el estriado ventral, que a su vez forma parte de los ganglios de la base, y que recientemente ha ganado fama al ser identificada asimismo como el área responsable del efecto placebo.

En medicina, se utiliza la asombrosa capacidad natural del cerebro para aliviar el dolor crónico. El secreto radica en estimular convenientemente el núcleo accumbens a través de un falso fármaco que, sin embargo, es promocionado como de gran poder analgésico. De esta forma, la persona aquejada por un dolor más o menos duradero experimenta una súbita y notable reducción del mismo, en correlación positiva con las expectativas que ha depositado sobre la supuesta medicación. Todo parece indicar que el cerebro puede ser engañado en base a promesas que generen una dosis oportuna de expectativas positivas.

Cuando una persona cree que va a ser beneficiada de alguna manera, en este caso, con la supresión de un malestar físico prolongado, se activa el núcleo accumbens. El resultado de esta dinámica conlleva la liberación por parte de esta estructura cerebral, de una abundante cantidad de un neurotransmisor llamado dopamina, el cual, efectivamente, actúa de manera analgésica sobre el organismo. Pero, ¿a dónde conduce todo esto en relación al marketing? ¿Qué importancia reviste el núcleo accumbens a la hora de estudiar los procesos de toma de decisiones del consumidor, por ejemplo, cuando está frente a una góndola? En la investigación de Knutson se demostró que en núcleo accumbens también se activa en hombres heterosexuales ante la presentación de imágenes de connotación positiva, promoviendo una sensación de placer que facilita la ocurrencia de una conducta de mayor riesgo al momento de hacer una elección. Ahora bien, ¿estamos hablando de cualquier imagen de connotación positiva? Pues… no.

En este estudio se utilizaron fotografías que mostraban a hombres y mujeres juntos, en contacto de naturaleza erótica. Esto se traduce en que la percepción de determinadas imágenes parece influir sobre los procesos de elección, incentivando a la persona (en virtud de un posible beneficio imaginario anticipado) a asumir un riesgo mayor. |

En síntesis: El núcleo accumbens desempeña un rol importante como parte del sistema de recompensa del cerebro. Cuando esta estructura se activa, la persona se siente más inclinada al cambio, a asumir riesgos, ya que posee una mayor expectativa de obtener una gratificación. Esto constituye un dato interesante para el diseño de estrategias promocionales que incluyan medios gráficos y audiovisuales masivos, como la televisión, incluso en forma trasgresora, como sucede con los divertidos comerciales del desodorante Axe.

Activar el núcleo accumbens es también el gran desafío de las marcas nuevas que necesitan captar la atención del público y, eventualmente, deshacer los hábitos que llevan a muchas personas a comprar siempre lo mismo. En estos casos, el principal desafío consiste en incitar al público a cambiar, a asumir una conducta de riesgo reemplazando un producto ya conocido por uno nuevo.

Ello se logra despertando expectativas aunque las características intrínsecas sean las mismas, caso del mercado de lácteos (las proporciones de calcio, hierro o vitaminas que indican los envases son prácticamente idénticas en marcas diferentes).

Por el contrario, la percepción de imágenes neutras, como objetos de oficina, o imágenes de valencia negativa, como serpientes o arañas, no conlleva una activación del núcleo accumbens, lo que se traduce en una mayor tendencia a no asumir los riesgos inherentes a la incertidumbre y el cambio. La situación se complica si se activa otra pequeña estructura, denominada ínsula (esto ha sido corroborado por otras investigaciones), porque ello revela que la conducta del consumidor no será favorable a la compra.

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El packaging no termina en la botella…

La forma de la copa tiene un gran efecto en la rapidez con la que consumimos cerveza.

Durante una investigación realizada por la Universidad de Bristol (Reino Unido), los participantes bebieron cerveza mientras su conducta estaba siendo monitoreada cuidadosamente. El detalle (para los investigadores) estaba en la copa, para lo cual se utilizaron dos formatos:

  •  Acanalado (cono curvilíneo y base muy estrecha).
  • Cono, de lados rectos.

Resultados: los sujetos que bebieron en vasos rectos (straight glass) fueron mucho más lentos en acabar su cerveza que aquellos que lo hicieron en vasos curvos (curved glass).

A saber: – Vasos curvos: tardaron 7 minutos.

– Vasos rectos: tardaron 12 minutos. 2 El rol de la percepción visual Los investigadores atribuyen la diferencia a la dificultad visual (no consciente) para estimar la mitad del vaso cuando éste es curvo. Estos resultados fueron confirmados con pruebas posteriores variando la cantidad de cerveza: cuando las copas no se llenaron, casi no hubo diferencia en la velocidad de consumo.

No obstante, los participantes que bebieron en vasos rectos fueron mucho más precisos para estimar el punto medio. La forma del vaso influye en la cantidad de jugos que consumimos En el mercado de bebidas no alcohólicas la forma del vaso también influye en las cantidades que se consumen. Durante una investigación de la Universidad de Cornell, se observó que los participantes tomaban más jugo elaborado cuando el vaso era corto y ancho. No sucedía lo mismo si el vaso era alto y delgado. Este efecto fue más pronunciado en los niños, que bebieron un 74% más de jugo cuando el vaso era ancho y corto. En los adultos, el consumo también aumentaba, pero en un 19%. En términos del autor de esta investigación, Brian Wansink, la clave parece estar en la dificultad para estimar volúmenes por la “ilusión óptica vertical-horizontal”, es decir, los humanos tendemos a centrarnos más en las alturas que en las anchuras. “Cuando se vierte en vasos que tienden a centrarse en la altura, básicamente ignoramos el ancho. Por eso vertemos más en copas anchas, aunque pensemos que vertemos menos”

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Agilidad Mental

 

“Ganarle a mis hijos en un video juego es imposible para mí, van a la velocidad de la luz”;

  • “No sé qué me pasa cuando estudio; antes leía una vez un texto y ya, ahora tengo que leerlo tres veces para recordarlo”
  • “Uno de mis compañeros de trabajo me dijo que estoy lento; creo que tiene razón; cada vez me lleva más tiempo elaborar las presentaciones”
  • “Tardo para tomar una decisión y encima me equivoco”; lo que pasa es que me cuesta retener tantas cosas en la cabeza… ¿será el cansancio?”

Lo que he escrito en el párrafo precedente son comentarios y preguntas de personas cuya edad va desde los 30 a los 60 años (aproximadamente) y refieren a problemas que tienen un denominador común: la preocupación por lo que consideran una disminución de su velocidad mental y de las capacidades de aprendizaje y memoria.

Es sabido que con el correr de los años, y durante toda la vida, el cerebro presenta cambios permanentes debido al fenómeno de la neuroplasticidad. Niños y niñas, hombres y mujeres pasamos de una etapa de crecimiento y desarrollo a otra de maduración (la más extensa) hasta la denominada tercera edad, época en la que existe un deterioro neurocognitivo que se traduce en menor agilidad mental. Sin embargo, y esto es lo más importante: La agilidad mental puede mejorarse en todas las etapas de la vida. Con relación al futuro, su deterioro puede prevenirse y retrasarse.  ¿De que depende la agilidad mental? Para explicarte con claridad de qué depende la agilidad mental he decidido hacerlo a partir de la evidencia científica, seleccionando los resultados de investigaciones que considero relevantes sobre el tema. No obstante, antes de comenzar, es conveniente que te interiorices sobre sus principales componentes, el emocional y el neurocognitivo.

Es común que se relacione la agilidad mental solo con las capacidades cognitivas, por ejemplo, con las habilidades para resolver enigmas, ganar en los videojuegos o realizar cálculos con rapidez, de hecho, en “La República” Platón escribió que estudiar matemáticas es un tipo de gimnasia mental y, en la actualidad, muchos sitios que ofrecen programas de entrenamiento cerebral focalizan en estas habilidades.  La mayoría propone juegos y ejercicios diseñados para entrenar la atención, la concentración, la memoria y la velocidad de procesamiento de la información. Otros agregan el lenguaje y las capacidades visuoespaciales.

Todo ello es correcto, sin embargo, constituye sólo una parte. En función de mis conocimientos y experiencias, soy concluyente en cuanto a que no se obtienen buenos resultados cuando las prácticas se centran en lo cognitivo y se pasa a un segundo plano, se minimiza o directamente se ignora lo emocional. Por ejemplo, para resolver problemas una persona necesita no sólo de un correcto funcionamiento cognitivo, sino también de la ausencia de bloqueos emocionales que impidan el flujo de ideas.

Lo mismo sucede en la comunicación: la rabia o la excitación excesiva impiden no sólo la creación de mensajes eficaces, también pueden dañar las relaciones con los demás. Otro tema de gran relevancia para la agilidad mental tiene que ver con los hábitos debido a que algunos son nocivos para el cerebro, como el sedentarismo, la escasez de horas de sueño y la alimentación inadecuada (que comprometen seriamente el funcionamiento de la memoria). Por eso, y sin soslayar la importancia de jugar al Teg, al ajedrez, resolver crucigramas y estudiar incluso en edades avanzadas, luego de leer los resultados de las investigaciones que hallarás en esta obra comprenderás por qué es tan importante, además, realizar ejercicios físicos, bailar, divertirse, dormir lo necesario, comer bien y pensar en positivo para tener un cerebro ágil y creativo.

Investigaciones relevantes relacionadas con la agilidad mental Ha sido comprobado que la exigencia intelectual evita el deterioro de las funciones ejecutivas del cerebro, cuyo funcionamiento es crucial para razonar, memorizar, hallar rápidamente las relaciones entre los hechos y tomar decisiones. Por ejemplo, las personas que durante su vida adulta “utilizan su cerebro” porque su actividad cotidiana tiene una alta exigencia neurocognitiva (como los profesionales que estudian permanentemente para actualizarse o las personas que dedican su vida a aprender y enseñar) mantienen estas capacidades a lo largo de los años.

A la inversa, quienes llevan una vida muy pobre en actividades estimulantes pierden progresivamente su agilidad mental. 4 La siguiente investigación, realizada en Suecia, es tan importante que, para que el tema se fije bien en tu memoria y, fundamentalmente, para que lo pongas en práctica, te la presento gráficamente: En el corto plazo, y esto ha sido corroborado por varias investigaciones, el ejercicio físico contribuye a la generación de nuevas neuronas en una zona crucial para la memoria, el hipocampo.

  • En el largo plazo, el beneficio es acumulativo. Varias investigaciones coinciden en que las personas que practican un deporte, caminan, bailan o realizan algún tipo de actividad aeróbica tienen menores niveles de estrés que aquellas que llevan una vida sedentaria debido, entre otras razones, al efecto de estas actividades en sus neurotransmisores (que son las sustancias químicas que transmiten la información entre neuronas). Asimismo, la disminución de la ansiedad provoca una especie de “limpieza” en el cerebro, contribuyendo a una mayor velocidad en el flujo de información. En cuanto a la memoria, que es un insumo imprescindible para la agilidad, un experimento dirigido por Arthur Kramer, del Instituto Beckman en la Universidad de Illinois (Estados Unidos), publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences consistió en convocar a 120 adultos de entre 60 y 80 años que formaron dos grupos: el grupo “aeróbico”, que caminó 40 minutos diarios tres veces por semana, y el “grupo de control”, que solo realizó ejercicios para tonificar los músculos. Ambos trabajaron durante un año. 5 Al finalizar dicho período, el hipocampo izquierdo de los participantes del grupo aeróbico había aumentado su volumen en un 2,12% y el derecho en un 1,97%. Por el contrario, en el grupo control (integrado por personas con características demográficas similares) se observó una disminución de un 1,40% y 1,43% en el hipocampo izquierdo y derecho, respectivamente. Dado que la memoria visual es una de las más potentes, te presento estas conclusiones también en forma gráfica para que no las olvides: Otra investigación, en este caso realizada por especialistas de la Universidad de Rush (Estados Unidos), corroboró que la actividad social contribuye a retrasar el deterioro cognitivo que se produce en edades avanzadas. Durante el experimento, en el que participaron 1.138 personas de 80 años de edad (en promedio), se observó que al cabo de 5 años quienes llevaban una vida socialmente activa tuvieron un deterioro mucho más lento (hasta un 75% menor) en procesos claves para el desempeño de las funciones ejecutivas, como la velocidad en el procesamiento de la información, la memoria, la capacidad visuoespacial y otras funciones cognitivas. Mediante fMRI (resonancia magnética funcional por imágenes), ha sido observado que la sobre exigencia y el cansancio disminuyen la actividad de una zona de la corteza cingular (la anterior), con lo cual se alteran negativamente la iniciativa, el impulso y la motivación. 6 Esta investigación, sumada a otras que confirman los efectos negativos de la fatiga intelectual, deja en claro la importancia de modificar hábitos e incorporar actividades que permitan “reiniciar” el cerebro. Algo tan sencillo como las pausas, un café o una caminata, una siesta energética o un espacio para el gym, entre muchas otras alternativas, posibilitan una puesta a punto del sistema neurológico y contribuye no solo a un mayor rendimiento, sino también al aumento de los niveles de motivación como resultado de la activación del sistema de recompensas. A principios de 2013 se conocieron los resultados de una investigación realizada en la Universidad de Illinois (Estados Unidos) según la cual existe una relación significativa entre el cerebro intelectual y el emocional, corroborando (una vez más) que la velocidad mental, si bien depende de las funciones cognitivas del cerebro (atención, razonamiento, memoria) puede quedar seriamente afectada si no existe un buen desempeño emocional. En realidad, el 100% de las investigaciones en neurociencias deja en claro que un inadecuado liderazgo emocional afecta las funciones ejecutivas del cerebro, lo cual compromete los procesos de toma de decisiones y nos hace menos productivos en las actividades que desempeñemos (desde las que forman parte de nuestro trabajo hasta conducir el coche). Una investigación realizada por realizado por Schaie en 1994 halló un conjunto de variables que contribuyen a evitar y/o retrasar el deterioro neurocognitivo que sobreviene con el correr de los años, a saber:
  •  Ausencia de enfermedades crónicas
  •  Circunstancias ambientales favorables
  •  Estimulación intelectual constante
  •  Personalidad flexible
  •  Pareja con alto nivel intelectual.
  •  Actividades que estimulen la velocidad de percepción y procesamiento de la información
  • Sentirse satisfecho con los logros obtenidos durante la vida.
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El efecto neurológico de la risa

Analizar las razones por las cuales una persona no es feliz es un tema que excede el marco de este trabajo. Más aún, algunos individuos llevan décadas psicoanalizándose y no han hallado una respuesta. Lo que me interesa destacar aquí es que la mayor parte de las investigaciones coincide en que un número alarmante de personas en el mundo no son felices y, lo que es peor, ¡lo han naturalizado! “Lo que se ve” (lo pongo entre comillas porque lo que pasa dentro de una persona rara vez trasciende el espacio de su mundo íntimo) es que entre quienes se definen como poco felices y no han atravesado una tragedia importante (como la pérdida de un ser querido) hay factores en común, entre ellos (el orden es simplemente enunciativo):

  • • Soledad, escasa vida social.
  • • Conflictos laborales.
  • • Aburrimiento.
  • • Rutina.
  • • Insatisfacción (con su cuerpo, con su poder adquisitivo, con su pareja, con su trabajo, etc.).
  • • Frustración (lo cual normalmente desemboca en celos y envidia).
  • • Relaciones interpersonales tóxicas.
  • • Escasos o nulos espacios de placer.
  • • Pensamientos negativos recurrentes.
  • • Baja autoestima.

Cómo lograr felicidad a través de nuestro cerebro

¿Cuáles son los denominadores comunes en las personas infelices?

No es difícil hallarlos: sea cual sea la causa (o las causas) de infelicidad, estas personas viven marginadas del placer, del goce y del deseo. La mayoría de estas personas ¡no ríe! Y el hecho de que no rían no es un tema menor. Anatómicamente, la risa provoca la activación de más de un conjunto de músculos faciales. Esta activación hace que el organismo segregue endorfina, una sustancia que, a través de un proceso químico, “fluidifica las conexiones neurales”, favoreciendo los procesos cerebrales de atención y comunicación.

Otras sustancias naturales que genera la risa son similares a la morfina: producen placer y atenúan la sensación de dolor. Al mismo tiempo, estimulan el sistema inmunológico al aumentar la actividad de los linfocitos y otras células que combaten virus y bacterias. ¿Esto es todo? No. Hay mucho más.

La risa sirve para levantar el ánimo, para estimular el sistema inmunológico, para incrementar la creatividad y la lucidez mental. Posee un efecto analgésico, crea un buen ambiente y predispone a una buena comunicación, relaja y reduce el estrés; consecuentemente, mejora la capacidad para pensar y tomar decisiones acertadamente. ¿Sus beneficios terminan aquí? Nuevamente, la respuesta es “no”. ¡También ayuda a quemar calorías! Algunos investigadores sostienen que reír 100 veces durante el día es equivalente a hacer un ejercicio aeróbico durante 15 minutos en bicicleta, lo cual no es poco. A nivel cerebral, cuando reímos se desencadena un complejo proceso que involucra tres mecanismos muy importantes: el pensamiento, el movimiento y la emoción. Cada uno de ellos activa determinadas áreas, incluyendo regiones prefrontales (involucradas en el proceso cognoscitivo y en el aprecio del humor), el área suplementaria motora (muy importante para el movimiento) y el núcleo accumbens (centro del placer). Más aún: para que el organismo comience a liberar endorfinas es suficiente con “la mueca de la risa”. No es necesario desternillarnos a carcajadas para lograr un estado de bienestar emocional. La risa también puede ser inducida en forma artificial, y no me refiero Cuando un estímulo divertido ingresa a través de los sistemas sensoriales, la respuesta física es la risa; por lo tanto, se trata de una parte de la conducta humana controlada por el cerebro.  aquí a las cosquillas sino a un experimento realizado en la Universidad de California durante el cual se verificó que al estimular por medio de electrodos un área del cerebro (denominada área motora suplementaria) se generaba una sonrisa. A medida que la estimulación se iba intensificando, los participantes pasaban a la risa y, posteriormente, a la carcajada.

Para aprovechar los efectos positivos de la risa, esta no necesariamente debe ser genuina, como la que nos provoca una película, un libro o cualquier situación divertida en la vida cotidiana, y tampoco debe ser estimulada con electrodos. Es suficiente con estirar la comisura de los labios y sonreír.

Si usted se decide a probarlo, verá que este gesto le cambia el humor (algunos experimentos dan cuenta de que solo la mueca de la risa genera liberación de endorfinas).

Recuerde:

Si usted no es feliz, seguramente ríe poco , Si usted ríe poco, está afectando el desempeño de su cerebro.

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Cerebro en pausa, Cerebro en acción.

cómo pasar de la intención a la acción Cerebro en pausa, cerebro en acción.

 

De la intención a… ¿la acción o la procrastinación?

Los seres humanos tenemos un sistema que actúa como motor desde el momento en que despertamos. Ese sistema activa neurocircuitos que tienen que ver con pensamientos, planes y acciones. Se trata de impulsos que inician y guían el comportamiento tanto ante cuestiones sencillas (como ducharnos y vestirnos para ir al trabajo o una fiesta) como muy importantes o, si se quiere, trascendentales: estudiar, graduarnos, trabajar por ser cada día mejores personas. Ahora bien, ¿cómo son esos mecanismos a nivel neurológico, esto es, lo que une al cerebro (como máquina biológica) con la mente? ¿Qué es lo que nos lleva a hacer lo que debemos o queremos hacer, o, a la inversa, a postergarlo una y otra vez? Pocos años atrás no había respuestas concretas para estas preguntas. En la actualidad, y gracias al avance de la tecnología de diagnóstico, las neurociencias han identificado varios circuitos neuronales cuya actividad está siendo estudiada para explicar estos procesos. Por ejemplo, en el inicio de todo ciclo de motivación, esto es, cuando registramos el impulso que nos lleva a concebir un plan, existe lo que se conoce como intencionalidad previa a cada acción, y ello se refleja en el cerebro. También se refleja lo que ocurre cuando esa intencionalidad se “congela”, esto es, cuando luego de crear una especie de agenda mental con lujo de detalles sobre lo que vamos a hacer, resulta que no lo hacemos. • Cuando lo que tenemos que hacer es importante, se genera un sistema de tensión que solo se reducirá cuando hayamos concretado la tarea. • Si la tarea se interrumpe, ya sea en forma consciente o metaconsciente, dicho sistema de tensión continuará activo, despilfarrando energía cerebral. Proactividad: cómo pasar de la intención a la acción 69 Si este fenómeno se convierte en un patrón de conducta, estamos ante un problema que debe ser resuelto y se conoce como procrastinación (del inglés procrastination).

Ejemplos típicos de procrastinación son los siguientes:

  • • Gerentes que “cajonean proyectos” para evitar el esfuerzo.
  • • Estudiantes que dejan pasar las fechas de exámenes.
  • • Ejecutivos que reprograman constantemente sus reuniones.
  • • Personas excedidas de peso que todos los días “dejan para mañana” la dieta que deberían “comenzar hoy”.

El verbo “procrastinar”, que la Real Academia Española define como “diferir, aplazar”, comenzó a popularizarse en ciertos reductos culturales (como los cafés filosóficos y los institutos de capacitación) desde no hace mucho tiempo. El objetivo de los talleres que se ocupan del tema es ayudar a las personas a pensar “por qué se deja para mañana lo que podría hacerse hoy”, sin enmascarar las respuestas. Esto último es muy importante, ya que los argumentos para “justificar” suelen ser interminables. En algunos casos, cuando la procrastinación se convierte en una forma de vida, es muy eficaz la terapia psicoanalítica. En el mundo del trabajo este fenómeno es un verdadero lastre, por ello está siendo intensamente estudiado por el neuromanagement y el neuroliderazgo.

 

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