Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Esa etapa en la que se enmarcan las exigencias por alcanzar las metas planificadas. En este informe, la importancia del control correcto del estrés, conociendo sus causas e identificando el problema. No sólo para cuando llegan estas fechas, podremos pensar en disminuirlo.

Se acerca fin de año, época de exigencias. Cuando queremos cumplir con todo lo planificado. Y cuando en nuestros trabajos y lugares de estudio, también lo quieren hacer. También, es un tiempo en el que podemos darnos cuenta que no llegamos a todo lo programado.

Momento de fiestas y encuentros con gente querida, pero otra no. Momento de evaluar cuestiones felices, aunque también otras que nos muestran pérdidas. Esto se suma a la situación económica de llegar a fin de mes, problemas laborales o riesgos en el empleo.

Es indudable que esta suma de estímulos, muchas veces no agradables, lleva a una situación de “estrés de fin de año” El fenómeno del estrés es una función clave del organismo. Así, el cuerpo genera una reacción ante una injuria ambiental o psicología. Se habla de un sistema que responde ante un factor que produce un desequilibrio, tratando de llevar nuevamente al sistema corporal a la normalidad (homeostasis predictiva).

Entonces, ante una injuria infecciosa, internación clínica o cirugía; produce primero una respuesta repentina (sistema autónomo simpático), produciendo secreción de sustancias. Entre ellas el neurotransmisor noradrenalina que genera una se- ñal de alerta aguda. Se producen entonces cambios corporales, que implican: aumento de la presión arterial, la frecuencia cardiaca, del alerta cerebral y un incremento del metabolismo general.

Como también modificaciones metabólicas, por ejemplo elevación de la glucosa en sangre. Así el cuerpo se prepara para la lucha. También en la injuria psicológica; como un accidente, un robo o situaciones menos agresivas pero prolongadas ( como las exigencias de fin de año o el burnout laboral), también se generan una reacción de estrés.

Expresión mente-cuerpo Pocas situaciones biológicas expresan tan claramente el componente mente-cuerpo. Así es, como los factores biológicos y ambientales producen desordenes corporales, con riesgos para la salud general y mental. Eric Kandel (premio Nobel de Fisiología y Medicina) demostró cambios en la conducta de mamíferos, (abandonaban a sus crías) como consecuencia de una injuria ambiental.

Los que además producían síntesis de nuevas proteínas en el cerebro, a partir de la situación estresante. Por otro lado, si se inhibían estos procesos protéicos; no cambiaba la conducta de los animales. Además, ante el estrés, las personas pueden reaccionar con respuestas cognitivas normales o patológicas. Así, existen respuestas patológicas prolongadas en el tiempo.

Estas se asocian frecuentemente, con trastornos de ansiedad o incluso depresión. En estos casos predominan los sistemas cerebrales emocionales sobre los racionales; aumentado la impulsividad y la angustia. Se generan consecuentemente además, problemas intelectuales, por ejemplo atencionales y de la memoria inmediata.

Cuando respondemos en forma asertiva ante un factor estresante, existe un equilibrio entre los procesos racionales (prefrontales) y emocionales (amígdala cerebral). Tomando decisiones correctas a corto y largo plazo. En cambio cuando predomina la emoción patológica, aumentarán los procesos instintivos, que responden al ser irracional que tenemos dentro.

Esto impacta en nuestro cuerpo, generando respuestas inmediatas de hiperalerta, pero también respuestas que se pueden prolongar y cronificar. Pueden producirse consecuentemente, alteraciones psicosomáticas que alterarán los sistemas internos: como el hormonal, el inmunitario y casi todas las funciones de los sistemas del cuerpo, como por ejemplo la piel o el gastroinstestinal.

Pasa a ser víctima El cerebro puede entonces ser víctima del estrés complicado. Es así que cuando el mismo se prolonga, se activan otras sustancias como por ejemplo la hormona cortisol.

Esta produce el achicamiento estructural y funcional de la zona del hipocampo (zona clave para la memoria). Se reduce, entonces, la cantidad de sinapsis neuronales, dando síntomas de alteración de los recuerdos recientes.

Así las cosas, podemos entender la importancia del control correcto del estrés. Conociendo sus causas e identificando el problema, podremos pensar en disminuirlo. Las decisiones que tratan de controlarlo, deben apuntar prioritariamente a su causa; sea biológica o psicológica.

Se plantean, entonces, técnicas terapéuticas, como la meditación o las psicoterapias cognitivas. No exigirnos por demás a fin de año, no quedarnos sólos en las fiestas y no beber ni comer en demasía, serían algunas medidas que nos protejan. Si no fuera factible solucionarlo individualmente; se debe, sin duda, buscar ayuda profesional.

Un lujo que nos damos

Hay muchas definiciones para una especialidad que ha crecido enormemente en los últimos tiempos, como son las neurociencias. Estas son un conjunto de disciplinas científicas que se encargan del estudio del sistema nervioso.

Dichos estudios pueden abarcar distintos enfoques, como por ejemplo el químico, el cognitivo, etc. Es por ello que se hace especial hincapié en el carácter interdisciplinar del estudio del sistema nervioso, en la medida en que abarca tantas aristas que resultaría sumamente reductivo abordarlo por una sola vía. Este estudio lleva a realizarse preguntas sobre aspectos tales como la memoria, el aprendizaje, la inteligencia, la motricidad, el lenguaje, etc.

En ese aspecto, para el suplemento Crónica Salud y Bienestar es un verdadero orgullo y un enorme salto de calidad poder contar con la inestimable colaboración de un profesional de reconocimiento internacional como es el doctor Luis Ignacio Brusco, una eminencia en la materia. Solamente hay que repasar sus importantes cargos que se detallan a continuación, para que nuestros lectores puedan llegar a comprender la importancia de quien desde este número nos honrará con sus calificados textos.

Informe del Dr. Luis Ignacio Brusco Director del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Profesor de Neurología del Comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. (UBA) Profesor de Psicología Director del Centro de Neuropsiquiatría y Neurología del Comportamiento Director de INEAR -Alzheimer Argentina Presidente de la Fundación Humanas -Branch WAPR Investigador Independiente del CONICET.

Crónica, 18 de Diciembre de 2016
Buenos Aires, Argentina

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>