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Durante los últimos años, los avances en el estudio del cerebro han permitido una comprensión mucho más precisa de su funcionamiento y de su impacto en el comportamiento humano. Esto ha favorecido la aparición de nuevas aplicaciones destinadas a mejorar la calidad de vida de todas aquellas personas interesadas en su crecimiento personal. 

Uno de estos campos de intervenciones científicas está destinado a crear nuevas estrategias que permitan desarrollar la habilidad innata del ser humano de encausar sus acciones hacia el logro de objetivos y metas propuestas. Es decir, que faciliten obtener lo que cada uno se propone. Una de estas herramientas es la capacidad para centrar la atención en imágenes mentales claras de aquellas metas que se desean alcanzar, visualizando las situaciones como si fuesen una realidad.

Situaciones anecdóticas hoy poseen una explicación científica avalada por estudios de imagen funcional del cerebro.

Uno de los casos más conocidos es el del famoso golfista Jack Nicklaus, quién describía que minutos antes de golpear una pelota, se imaginaba varias veces la acción tal como esperaba que sucediera.

“Si lo puedes soñar, lo puedes lograr”. Walt Disney dijo un día esta frase y vivió siempre con el total convencimiento de que así era. El parque de diversiones Disneylandia comenzó con una idea mientras paseaba con sus hijas por el parque y hoy es considerado uno de los centros de diversiones más grandes del mundo.

Analizando el éxito de grandes personajes, es posible detectar un factor en común: todos utilizan la capacidad de generar mentalmente una imagen clara y definida del objetivo que desean alcanzar, de modo que toda acción que emprendan esté guiada por esta visión.

En la actualidad, los resultados de diversas investigaciones neurocientíficas confirman una teoría sostenida durante mucho tiempo por psicólogos, expertos en motivación y coach deportivos, entre otros, que refiere que la imaginación posee la extraordinaria capacidad de dar forma a la realidad.

Una investigación reciente detectó que el solo hecho de visualizar una postura condiciona la respuesta del cuerpo, tanto como la postura física realmente adoptada (1).  Este estudio consistió en solicitarles a un grupo de personas que buscaran en la pantalla de una computadora una letra que se encontraba confundida entre un grupo de letras. A continuación, debían avisar cuando la habían encontrado, presionando una tecla con la mayor velocidad posible.

Paralelamente al ejercicio de búsqueda, se le solicitaba a la persona que se imagine dos posturas: sus manos cercanas a la pantalla de la computadora (cerca del objeto) o sus manos situadas en la espalda (postura lejana). Sin embargo, aunque se imaginaran las manos en distinta posición, siempre permanecían junto al teclado durante todo el experimento.

Los resultados de la investigación demostraron que el solo hecho de imaginarse diferentes posturas afectaba a la velocidad de respuesta. Si las manos están cerca del objeto analizado, la reacción corporal tarda más que si las manos están alejadas del citado objeto. Los investigadores sugieren que esta diferencia en la velocidad se debe a que cuando los objetos se encuentran cercanos a las manos, requieren un análisis más minucioso, aunque esta postura sea sólo imaginaria.

La neurociencia está demostrando que más allá de que el entorno modele nuestro cerebro, también es posible crear conexiones sinápticas sólo con enfocar la atención en un pensamiento.

Diversas investigaciones continúan analizando cómo la mente puede afectar la realidad y cómo nuestros pensamientos pueden ser determinantes sobre el destino. En este sentido se destacan:

  • El conocido efecto placebo, en el cual las personas se sienten mejor luego de tomar un medicamento falso (2), simplemente porque creen fehacientemente que obtendrán beneficios.
  • El poder de las expectativas. Se investigó mediante técnicas de imagen funcional (fMRI), cómo las expectativas impactan en la sensación subjetiva de dolor (3). Se detectó que cuando la persona espera sentir dolor, la sensación subjetiva de malestar aumenta, inversamente cuando su expectativa disminuye, también se observa una reducción del dolor tanto en la experiencia subjetiva, como en la activación de las regiones cerebrales implicadas en el registro del dolor. Los resultados sugieren nuevamente, que la representación mental de un acontecimiento inminente puede modificar los procesos neurales relacionados con las experiencias sensoriales.
  • El alcance de las técnicas de meditación. Los estudios científicos comprobaron que mediante el ejercicio de meditación los budistas expertos lograban controlar su fisiología al punto de no sentir frío en temperaturas bajo cero (4, 5). Dentro de las técnicas de meditación, la práctica del Tummo consiste en generar calor desde el interior del cuerpo y distribuirlo de manera armónica para evitar congelamiento.

Siguiendo esta línea de investigación, es posible comprender los fundamentos neurocientíficos que subyacen a este tipo de fenómenos, en el cual la mente modela las experiencias y facilita la realización y cumplimiento de metas y objetivos.

Todas las personas fisiológicamente poseen esta misma capacidad, sin embargo en algunas se encuentra más desarrollada que en otras.

Los avances en este campo permiten ser más inclusivos y aplicar éstos descubrimientos en el desarrollo de técnicas que permitan entrenar esta habilidad en todas las personas.

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