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En
la década del 90, cuando publicamos por primera
vez Marketing Total, se estaban produciendo avances
notables en el conocimiento científico sobre
el funcionamiento del cerebro humano y ya se vislumbraba
su enorme campo de aplicación en la gestión
de marketing.
En aquella época, la posibilidad
de indagar los mecanismos mentales que ponen en funcionamiento
los pensamientos, recuerdos, sentimientos, emociones,
aprendizaje y las percepciones que determinan la conducta
de los clientes se vislumbraba como una especie de "promesa"
del marketing del futuro.
Fieles a nuestro compromiso con nuestros
lectores y estudiantes ubicados en distintas partes
del mundo, nos hemos enfocado, en interacción
con prestigiosos centros académicos de los Estados
Unidos y Europa, en el emprendimiento de investigaciones
que nos permitieran estudiar estos procesos para poder
hacer realidad lo que parecía una especie de
utopía.
El resultado es esta obra, cuyo eje conceptual
se empieza a comprender desde su tapa: el cerebro humano
como objeto de estudio, las neuronas como actores principales
de los procesos cerebrales y el conocimiento de la mente
del cliente como objetivo de la gestión de las
organizaciones modernas.
Su nombre, Neuromarketing, remite a una
disciplina moderna, producto de la convergencia de conocimientos
procedentes de las neurociencias y el marketing, cuya
finalidad es comprender y satisfacer, cada vez mejor,
las necesidades y expectativas de los clientes.
En este sentido, y recordando nuestro primer
libro, podemos afirmar que no ha cambiado nuestra "filosofía".
Lo novedoso es la incorporación de conocimientos
que han generado una nueva forma de hacer marketing:
ya no alcanza con lo que nos dicen nuestros clientes,
debemos indagar en su cerebro.
En el ámbito de los negocios, una
decisión exitosa es consecuencia de contar con
"buena información", adecuadas metodologías
y "algo" de intuición. Sin estructura
y funcionamiento cerebral este proceso no será
posible.
Precisamente, las neurociencias buscan
entender los procesos a nivel celular y molecular por
los cuales el cerebro produce actos cognitivos y de
comportamiento específicos, y es precisamente
la investigación y comprensión de todo
lo que acontece en este órgano lo que determina
el comportamiento de las personas y hará más
exitosa la gestión de las organizaciones modernas
que sean capaces de comprenderlas.
Ya se ha demostrado que todas las capacidades
mentales, como la memoria, percepción, imaginación,
lenguaje y pensamiento tienen una compleja estructura
subyacente en el cerebro. Las neurociencias cognitivas
mejoran nuestra comprensión de estas capacidades,
delineando los procesos componentes y especificando
la forma en que éstos interactúan.
Por ello, muchos consultores, economistas
y especialistas en management, con la ayuda de neurofisiólogos,
nos hemos comprometido en investigar cómo los
sistemas sensoriales del cerebro codifican la información
procedente del mundo exterior, es decir, cómo
hace el sistema nervioso para traducir la enorme cantidad
de estímulos a los que está expuesto un
individuo al lenguaje del cerebro.
Hoy sabemos que un estímulo sensorial,
que podemos imaginarlo como un bit de información,
por ejemplo, un sonido, provoca en el cerebro una reacción
por la cual una neurona sensorial se activa eléctricamente.
Esta información, de manera química, pasa
a una neurona vecina, que a su vez se activa eléctricamente
y propaga el mensaje.
Entonces, podemos pensar que el modo en
que almacenamos un determinado estímulo puede
explicarse a través de un modelo de redes neuronales.
En esta compleja red de neuronas que se interconectan
entre distintas zonas del cerebro, las conexiones pueden
reforzarse con la experiencia cuando el estímulo
es repetido.
Como vemos, estos conocimientos son centrales
en la actividad de marketing. Para comprenderlos, piense
el lector, simplemente, en la relación que se
genera entre un cliente y una marca como consecuencia
de los estímulos que recibe y de su propio aprendizaje.
Ya no hay duda de que los recuerdos que
surgen en la mente a través de la interacción
sinérgica de varios componentes del cerebro humano
determinan nada menos que la fidelidad a determinadas
marcas. En otros términos: del mismo modo que
los seres humanos solemos "conectarnos" con
otras personas, también existe "una conexión"
con las marcas.
La importancia de la investigación
de los mecanismos cerebrales que determinan la conducta
frente al consumo se debe a que gran parte de la motivación
humana se genera por debajo del nivel de consciencia.
Precisamente, la neuroeconomía moderna
ha demostrado que los humanos no somos totalmente racionales
en la toma de decisiones porque nuestro cerebro busca
continuamente patrones con significado, incluso donde
no los hay. Estos descubrimientos pusieron en tela de
juicio los postulados de la economía clásica
sobre la capacidad del hombre para razonar y planear
de manera lógica todas las situaciones.
En el mundo del marketing, la aplicación
de técnicas neurocientíficas a la investigación
de todos los aspectos que involucra su campo de acción:
comunicaciones, producto, precios, branding, posicionamiento,
targeting, planeamiento estratégico y canales,
entre otros, está registrando un avance notable.
Sin duda alguna, un análisis exhaustivo
del pensamiento y del procesamiento de la información
en el cerebro del cliente permitirá inferir su
conducta posible, y para ello es necesario comprender
cómo se producen los mecanismos que desencadenan
las actividades mentales.
Tal vez Ud. se pregunte si existe un encuadre
ético en la aplicación de estas técnicas.
Nuestra respuesta es sí, siempre
y cuando no perdamos de vista que el principal objetivo
del marketing es comprender y satisfacer, cada vez mejor,
las necesidades y deseos de los clientes, y en la actualidad
esto puede hacerse con un alto grado de certeza si incorporamos
los avances que se han producido en el campo de las
neurociencias.
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